La posición del escritorio condiciona la forma en que la luz llega a la pantalla y al campo visual. Una mala orientación puede obligar a mover la cabeza, acercarse al monitor o trabajar con reflejos.
La distribución debe revisarse antes de fijar mobiliario o puntos eléctricos. Cambiar la orientación de un puesto puede ser más efectivo que añadir accesorios sin resolver la causa.
Evitar reflejos directos sobre la pantalla
El INSST relaciona la fatiga visual con deficiencias de iluminación, contrastes y ubicación del puesto. Conviene orientar la pantalla para que ventanas o luminarias intensas no queden directamente delante o detrás.
- Observar reflejos en diferentes momentos del día.
- Ubicar la pantalla de frente al usuario.
- Aprovechar persianas o elementos de control solar.
- Evitar superficies brillantes alrededor del monitor.
Distancia y profundidad del escritorio
La profundidad debe permitir una distancia visual adecuada y conservar espacio delante del teclado. La medida final depende del tamaño de la pantalla, la tarea y las características del usuario.
Coordinar iluminación, redes y mobiliario
La ubicación de tomas y datos no debería obligar a orientar mal el puesto. El layout debe resolver conjuntamente iluminación, conectividad, circulación y acceso para mantenimiento.

